viernes, 10 de mayo de 2013

Las experiencias terapéuticas de Helen Flix con ska pastora



Helen Flix es una doctora y terapeuta catalana a quien entrevisté acerca de sus experiencias como estudiante de chamanismo en Perú y México, así como las aplicaciones que ha hecho de estos concocimientos en su práctica terapéutica. Ella me comentó que la primera vez que probó las hojas de la ska pastora fue en el marco ritual de una ceremonia conducida por una chamana norteamericana afincada en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, México.
Las persanas que participaban en el mismo consumieron esta planta tal como los mazatecos, masticando las hojas muy despacio sin tragarlas, en un círculo guiado por la chamana a la intemperie, bajo el propósito común de sanar sus mentes. Helen describe los efectos que experimentó después de media hora de comenzar a masticar las primeras hojas como "claridad mental para ver y solucionar los problemas personales en el momento".
Ella considera que ésta es su verdadera función y el modo en que hay que ingerirla. Piensa que el fumarla para tener unas experiencias extrañas durante unos minutos no tiene sentido, es realmente insulso y una pérdida de tiempo comparable a fumar tabaco o marihuana regularmente. Dice que para los pueblos que saben usar estas plantas, el propósito de ingerirlas es siempre terapéutico en el sentido más amplio, o sea, como una práctica de carácter espiritual. Cuenta que en Nepal, por ejemplo, la marihuana se prepara en té o se consume en forma de mantequilla y otros preparados, siempre en bajas cantidades y como máximo una vez al mes para no dañar al organismo ni afectar negativamente a la mente, como ocurre con el acto de fumar reiteradamente sobredosis de plantas que nuestros antepasados y las personas que aún saben usarlas ingieren moderadamente de forma oral, ya sea masticadas o en té, como son los casos de la ska pastora y lamarihuana.
Dice Helen que ella en lo personal utilizaría la ska pastora en psicoterapia:
Por ejemplo para consultas, para sesiones cortas, en las que la persona tenga realmente un conflicto que recolocar o una experiencia traumática ya identificada pero que no sabe muy bien cómo recolocar... Pienso que en consulta se podría trabajar realmente muy bien con salvia y la personas no tendría ni por qué experimentar ni mareaciones ni sensaciones, ni pérdida del control. Por eso pienso que para la consulta de un psicólogo, de un psiquiatra podría ser realmente muy útil para momento puntuales o situaciones terapéuticas muy puntuales. 
Esta es la parte de la entrevista donde Helen habla más extensamente acerca de esta planta :
La salvia la probé en México en una zona que se llama Cuernavaca, con una mujer, una hermosa mujer con un nombre inglés, Sageflower[Flor sabia o salvia, que es la otra acepción de sage]. Era una mezcla de apache con indio hopi y blanco, o sea una mezcla toda curiosa. Una mujer con un mal carácter... una cosa impresionante, pero al mismo tiempo una ternura tremenda... Esa mujer -yo la cito en una novela que espero que se pueda publicar en breve- me enseñó a reconocer las plantas y tal vez ha sido la persona que más me ha ensañado de etnobotánica mexicana. Me enseñó a reconocer e identificar muy bien plantas autóctonas de México. Y esta mujer bueno, pues fue la que me enseñó a trabajar con Salvia divinorum, con salvia fresca, y para mí es una planta que da una claridad mental, una lucidez, una capacidad de resolución y de encontrar respuestas pero además contundentes. Sin grandes parafernalias, sin grandes visiones, sin grandes decorados. Sino con una directa, ruda, aguda, fría contundencia, pero clarísima. Sin dudas. No hay aquello de que tengo que interpretar lo que me ha dicho la ayahuasca porque no acabo de ver los símbolos... No, no. O sea, de una contundencia y una claridad impresionantes.
Los rituales con ella con salvia podían durar hasta casi seis horas y realmente eran de una efectividad muy grande. Y además de una paz y una tranquilidad interna que duraban mucho tiempo, muchos días, yo te diría que casi un mes, mes y medio más tarde después del ritual realizado. Pero una paz, una paz muy grande y sobre todo una claridad mental impresionante. A mí me sabe mal lo que se hace ahora con la salvia...
¿Cómo la utilizaban? ¿Mascada?
Sí mascada, fresca.
¿Cuántas hojas?
Pues dependía de cada persona. Y además era una acumulación de hojas. O sea, ibas mascando hasta que realmente tú notabas que estabas llegando a esos puntos en los que sientes la mareación, notas que la planta está subiendo por la relajación corporal, por esa sensación que yo le llamo una "copita de más". Y entonces a partir de aquí lo que iba haciendo era dándote más hojitas o menos para mascar o espaciaba los tiempos de mascar unas hojitas a otras, simplemente para mantener el efecto de la salvia en el cuerpo. Ya no para hacerlo subir más, sino cada persona tenía su dosis, su tope. Ella te hacía mascarlas muy lentamente, jamás tragando la saliva, manteniéndola debajo de la lengua la salvia siempre. De vez en cuando escupiendo esa saliva. Entonces iba añadiendo hojitas en función de cómo te iba viendo y cómo tú también ibas describiendo que te sentías.
A los indígenas mexicanos les tardaba muy poquito en subir. Doce, trece minutos, y de una bola que tenía hojas grandecitas de unos diez a doce centímetros cada hoja, más o menos ellos llegaban a mascar unas doce trece hojas. A los blancos nos costaba como treinta, treinta y pico de minutos empezar a notar los efectos y como unas veinte, veintipico de hojitas. Mascando, escupiendo, volviendo a colocar hojitas nuevas. Así trabajando siempre con calma. Ella nos solía contar cuentos mientras nosotros íbamos mascando, mientras íbamos trabajando. Y así supongo que cortaba nuestra impaciencia o el nerviosismo por saber si nos hacía o no hacía efecto.
A mí me da pena lo que han hecho con la salvia ahora, convirtiéndola en esa especie de preparado de hojitas secas que multiplican por cinco, que multiplican por diez, que entonces fuman y que realmente lo único que hace es tener una pérdida de sentido, una pérdida de conciencia que dura unos cinco o seis minutos que no sirve absolutamente para nada o simplemente para asustarse en la mitad de los casos o simplemente para decir "¡Wow qué experiencia más dura!". Pero tampoco no ha servido absolutamente para nada. Realmente pienso que es una planta muy sabia y muy poco conocida por los pisconautas porque pienso que buscando esas concentraciones, debido a que aquí no se cultiva y una serie de cosas, realmente se ha perdido la utilidad tan grande que podría tener como planta de trabajo y de claridad mental. (Ver más al respecto en la entrevista a Helen Flix).

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